Construir instalaciones energéticas público-privadas, siempre con la doble finalidad de alcanzar el objetivo de producir energía de km 0 y, simultáneamente, mejorar el bienestar de la sociedad. En este sentido, los municipios deberán cambiar los usos del suelo municipal señalado cediendo terrenos donde instalar infraestructuras energéticas. No obstante, no se trata de ceder terrenos públicos para contribuir al beneficio privado de las empresas, sino de aplicar mecanismos de colaboración público-privada que reviertan los beneficios en el conjunto de la población. Siguiendo también una aproximación propia de la gobernanza colaborativa en determinados polígonos industriales, urbanizaciones, pequeños municipios, o en algunos barrios concretos, habrá que consorciar instalaciones para generar de manera efectiva estas energías renovables de proximidad.
Catalunya 2022
RESET: Llamamiento para reactivar el país
ACCIÓN 6.2