Cataluña es rica en bosques y biodiversidad, y hay que conciliar un doble objetivo: la explotación y la protección forestal. Hasta ahora las políticas forestales se han basado más en la protección que en la explotación, y el reto actual pasa por conciliar una y otra. Hay que potenciar el papel medioambiental de los bosques, preservando la biodiversidad y, simultáneamente, hay que impulsar la creación de industrias locales de biomasa forestal, producción de madera, silvicultura, etc. Esta política forestal ligada al territorio tiene que contribuir al desarrollo de la economía verde en Cataluña y dar estabilidad laboral a las poblaciones rurales. En la redacción de este pacto deben participar expertos, responsables públicos y agentes del territorio, y se deben contrastar las actuaciones con las buenas prácticas de otros países.
Catalunya 2022
RESET: Llamamiento para reactivar el país
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