Para permitir una interoperabilidad real, la ciudadanía tiene que poder decidir de manera fácil y sencilla a quién cede sus datos y autoriza el acceso a los mismos. Desde la perspectiva de los derechos, la evolución tecnológica hacia la lógica distribuida no exige la centralización de los datos. Para hacerlo posible, hay que desarrollar una arquitectura de datos personales que sea transversal (sanidad, enseñanza, social, etc.) donde cada ciudadano/ana disponga de un repositorio personal en el que integrar, agregar, almacenar (de forma encriptada) y utilizar sus datos con independencia de quien los haya generado o de quien los custodie.
Catalunya 2022
RESET: Llamamiento para reactivar el país
ACCIÓN 12.2