Hay que repensar el Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes (CoNCA), creado el año 2008, para que se convierta en un órgano independiente de control y evaluación efectiva del retorno social de la acción cultural de todas las administraciones del país, evalúe la eficiencia y efectividad de las acciones emprendidas y financiadas con recursos públicos, y asegure la coordinación entre todas las administraciones, y al mismo tiempo con el resto de iniciativas privadas sociales y empresariales. Eso solo lo puede hacer un órgano independiente de la Administración y que tenga una autoridad basada en la calidad y el reconocimiento incontestable de sus miembros y de cómo estos son elegidos, lo cual reclama eliminar los efectos de la ley ómnibus y permitir al CoNCA la adscripción, la dependencia y la obtención de recursos del Parlament de Catalunya.
Catalunya 2022
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