Actualmente, en nuestro país todo el mundo tiene un médico o una médica de cabecera, pero en cambio el acceso al/a la trabajador/a social está estigmatizado. Se entiende que es necesario ayudar a las personas en situaciones límite (adicciones, salud mental, pobreza extrema, exclusión social, etc.), pero la covid-19 ha demostrado que el riesgo de caer en situaciones de vulnerabilidad puede presentarse de forma súbita, incluso habiendo disfrutado de una buena posición social. Hay que establecer la figura del/de la trabajador/a social como referente desde el día que nacemos; independientemente de la edad, y con carácter universal, todo el mundo debe tener un profesional de referencia que le acompañe en su desarrollo vital, en especial en los momentos más difíciles o en los puntos de inflexión vitales, con una mirada holística y potenciadora de la relación de la persona con la comunidad, integrando la visión educativa, cultural, sanitaria y social.
Catalunya 2022
RESET: Llamamiento para reactivar el país
ACCIÓN 3.2